Y llegamos al que, para mí, es uno de los cursos más importantes de toda nuestra formación.
Y probablemente también uno de los que más respeto nos va a dar.
¿Por qué?
Porque vamos a hablar del acrílico. 💅🔥
El acrílico fue uno de los primeros sistemas que llegaron al mercado específicamente destinados a la construcción y estructuración de las uñas. Fue uno de los grandes puntos de partida de esta industria y abrió la puerta a todo un mundo de técnicas, productos y posibilidades que, con el tiempo, no han dejado de evolucionar.
Pero quiero que tengamos algo muy claro desde el principio:
el acrílico también ha evolucionado muchísimo.
No estamos hablando del mismo producto que se utilizaba hace décadas.
La química ha avanzado, las formulaciones han cambiado, los polímeros y componentes se han ido perfeccionando y hoy disponemos de acrílicos con comportamientos, pigmentaciones, consistencias y velocidades de trabajo muy diferentes.
La industria de las uñas ha evolucionado muchísimo químicamente y el acrílico no se ha quedado mirando desde la ventana. 😂
Al contrario.
Ha seguido evolucionando junto con el resto de los sistemas.
Y eso es precisamente lo apasionante: estamos aprendiendo un producto con una historia enorme, pero estamos trabajando con la evolución de esa química aplicada a las necesidades actuales del salón.
Y aquí viene la parte que, para mí, hace que este sistema sea tan especial.
El acrílico no solamente hay que saber colocarlo.
Hay que saber mezclarlo.
Tenemos un líquido y un polvo, y cuando los combinamos comienza una reacción de polimerización que tenemos que aprender a controlar.
Y aquí no vale aquello de:
“Bueno, yo pongo un poquito de líquido, cojo un poquito de polvo y a ver qué pasa.”
Porque el acrílico va a contestarte.
Y normalmente contesta haciendo exactamente lo que menos nos interesa. 😂
La proporción, la consistencia de la perla, la velocidad de trabajo, la temperatura, la humedad ambiental, el producto que estamos utilizando, nuestro pincel y hasta nuestra manera de trabajar van a influir en el resultado.
Por eso, para mí, el acrílico es el sistema más difícil de aprender.
Pero también te digo algo:
para mí, sigue siendo uno de los mejores químicos que existen para trabajar uñas.
Y no lo digo solamente por nostalgia ni porque fuera el sistema con el que comenzó todo.
Lo digo porque, cuando llegas a dominarlo, descubres un material con unas posibilidades de construcción, resistencia y control extraordinarias.
El acrílico tiene carácter.
Tiene personalidad.
Y sí… a veces tiene bastante mala leche. 😂
Pero cuando aprendes a entenderlo, deja de pelearse contigo.
Empieza a obedecer.
Y ese momento en el que haces una perla con la consistencia que necesitas, la colocas exactamente donde quieres y el producto responde a tu pincel…
es una auténtica maravilla.
Aquí vamos a aprender a llegar a ese punto.
No solamente vamos a aprender a hacer una perla.
Vamos a entender por qué esa perla tiene que tener esa consistencia, qué ocurre cuando está demasiado húmeda, qué ocurre cuando está demasiado seca y cómo podemos modificar nuestra técnica para conseguir el comportamiento que necesitamos.
Porque una profesional no debería mirar una perla y pensar simplemente:
“Esta me ha quedado rara.”
Debería poder mirarla y decir:
“Sé exactamente qué ha ocurrido y sé cómo corregirlo.”
Y esa capacidad de análisis es la que vamos a desarrollar durante todo el curso.
Vamos a estudiar la química del sistema, la mezcla, la polimerización, el control del producto, la técnica con el pincel y, por supuesto, toda la arquitectura de la uña artificial.
Porque volvemos a lo mismo.
Podemos tener un acrílico maravilloso.
Podemos tener un pincel maravilloso.
Podemos hacer una perla maravillosa.
Pero si no sabemos dónde tiene que ir el producto y qué estructura queremos conseguir, seguimos teniendo un problema.
Y aquí vuelven a aparecer nuestros queridos parámetros: anatomía de la uña natural, preparación, bioseguridad, arquitectura, puntos de tensión, laterales, ápice, espesores, formas y adaptación de la estructura.
Sí.
Otra vez. 😂
Y si ya has hecho otros cursos conmigo, seguramente estarás pensando:
“Esta mujer va a volver a hablarme de anatomía.”
Pues sí.
Y de bioseguridad.
Y de arquitectura.
Y de preparación.
Y de parámetros.
Y las veces que haga falta.
Porque no quiero que seas una persona que sabe hacer acrílico sobre una uña de muestra.
Quiero que seas capaz de trabajar acrílico sobre la uña que te llegue al salón.
Y esa uña puede ser completamente diferente a la del curso.
Puede tener otra longitud, otra forma, otro lecho ungueal, otros laterales, otra curvatura, otro crecimiento…
Y ahí es donde se demuestra si realmente has aprendido.
Porque las uñas de los cursos suelen portarse maravillosamente.
Las del salón, en cambio, tienen opiniones propias. 😂
Por eso vamos a aprender a observar, analizar y adaptar.
La técnica no puede estar por encima de la uña.
La técnica tiene que adaptarse a la uña.
Y esto es algo que quiero que te quede grabado.
No quiero que memorices:
“Para esta forma hago esta perla.”
Quiero que entiendas:
“Tengo esta uña, quiero conseguir esta estructura y, por estos parámetros, necesito trabajar el producto de esta manera.”
Ahí es cuando empiezas realmente a dominar el acrílico.
Y, por supuesto, tendremos cerca a nuestra querida Universidad de YouTube. 😂
Esa institución donde una puede encontrar desde verdaderas profesionales compartiendo conocimientos maravillosos hasta auténticas carreras universitarias completas de:
“Lo vi ayer, hoy lo enseño y mañana ya soy educadora.”
Porque una cosa es tener práctica.
Otra es tener formación.
Y otra, todavía más peligrosa, es no tener ninguna de las dos pero tener un desparpajo espectacular delante de una cámara.
Eso en redes funciona estupendamente.
En una uña real… ya veremos. 😜
Por eso aquí no vamos a aprender acrílico a base de repetir movimientos porque alguien dijo que “así se hace”.
Vamos a entender qué estamos haciendo, por qué lo hacemos y cómo modificarlo cuando la situación lo requiere.
Porque el acrílico no es solamente una técnica.
Es química.
Es observación.
Es control.
Es velocidad.
Es precisión.
Es arquitectura.
Y, sobre todo, es oficio.
Y aunque sea probablemente el sistema que más trabajo nos va a dar para dominar, también puede convertirse en uno de los que más satisfacción nos produzca.
Porque cuando consigues controlar el acrílico, cuando entiendes la mezcla, cuando dominas la perla, cuando tu pincel empieza a trabajar contigo y cuando eres capaz de adaptar la estructura a cualquier uña que llegue a tu mesa…
entiendes por qué este producto sigue siendo, para mí, uno de los grandes protagonistas de nuestra profesión.
Así que prepárate.
Porque ahora sí vamos a meternos de lleno en la química que puso muchos de los primeros cimientos de nuestra profesión.
Vamos a conocer el acrílico, vamos a entenderlo y, sobre todo, vamos a aprender a hacer que trabaje a nuestro favor. 💅🔥